martes, 14 de abril de 2015

Los papones

En la guarde también hemos celebrado la Semana Santa. Pero lo hemos hecho a toro pasado, después de que los niños han visto ya alguna procesión. Así se consiguen aprendizajes más significativos, introduciendo nuevos conceptos sobre aspectos del entorno que ya conocen y les llaman la atención. Es como un andamiaje, que nos permite ir anclando nuevos conocimientos sobre los anteriores.

El número tres: grafía y cantidad
Cuando introduzco un nuevo concepto o  nuevos objetivos de aprendizaje, procuro hacerlo a través de algo llamativo. Y los papones han despertado un gran interés. Por ejemplo, introducir el nº 3 presentando un dibujo con tres manzanas es menos impactante que presentando un dibujo con tres papones, personajes que les han resultado fascinantes. Lo mismo sucede con la forma triangular, estableciendo analogías entre el pico de un capirote y el pico de un triángulo.

Ya antes de que hubieran visto alguna procesión, coloqué una imagen de un papón en el tablón de los murales, y les pregunté qué era eso. -No sé, -una bruja, fueron algunas de las contestaciones. Es decir, no sabían nada.
A la vuelta de vacaciones ya respondieron, cada uno según sus propias experiencias y  percepciones:
-        Un “tapón”
-        No tiene boca
-        Hace así (gestos de tocar el tambor)
-        Me hace miedo
-        Tienen pies
-        Es Avo (Alvaro, su hermano)


En el ordenador vimos algunas procesiones
Las actividades realizadas fueron muy variadas. Comenzamos visionando algunos vídeos, seleccionados específicamente por la utilidad de su contenido. Tumbados en la alfombra disfrutamos de tres procesiones de las que se hacen por la zona.  

El vídeo de La Robla nos sirvió para constatar el paso del día a la noche, pues  la procesión comienza siendo de día y termina ya anochecido. "¿Quien encendió la luz?"  preguntaban. Esto nos dio pie para cantar "Tuinkel tuinkel littel star" 

Bueno, también sirvió  para reírme un rato. Ante la imagen de la Virgen Dolorosa, Lucía la peque dijo: "Mira, mira,  qué fea, no me gusta". Claro, estos peques no conocen para nada la Historia Sagrada y esa cara doliente les impresionó. Lo mismo que el Cristo portando la cruz,  Lucía venga a  preguntar "¿qué le pasa, porqué está triste, se ha hecho daño?"

Esto me hace pensar en el grado de empatía que han alcanzado ya para con las emociones de los otros. Y lo curioso es que Marcos le explicó que le pegaron (a Jesús, se sobreentiende), y Lucía volvía a preguntar "¿Quién le pegó?" Pero ahí ya se estancaban la explicaciones.

Después, cada vez que veíamos un Cristo,  ya fuera en las procesiones o en las imágenes de los suplementos de periódicos, Marcos no paraba de decirnos una y otra vez que a Jesús le pegaron, estaba muy impresionado. Luego supe que lo llevaron a ver el Viacrucis viviente y le impactó mucho.  Claro, ver una agresión a un adulto…creo que hasta a mí misma me impresionaría. 
Porque nosotros sabemos que ese Viacrucis era una escenificación, pero los peques no, para ellos lo que ven es real.




Vimos papones de muchos colores



Otro día vimos la procesión de Santa Lucía y les llamó la atención que el capillo  y la capa no eran rojos. Entonces, en un suplemento del periódico observamos que había papones de muchos colores.




En el vídeo siguiente, al final se ve como los cofrades marchan hacia atrás y hacia adelante portando la imagen de la Virgen, lo que también hicimos en clase, como ejercicio excelente para trabajar la lateralidad. 







Después organicé  les organicé en una "procesión" utilizando el pandero. Como no teníamos corneta, pues nos inventamos un nuevo instrumento: el “embudo-corneta”. Algo que parece tan sencillo como ponerse unos detrás de otros para hacer una marcha, a esta edad es muy difícil. Y otra cosa que pude constatar es que si no llevaban ningún instrumento eran capaces de marcar el paso con el pie, pero con algo en la mano no es posible, no se puede atender a marcar el paso y a sujetar un objeto al mismo tiempo. Habrá que trabajar un poco más ese aspecto motriz.
Luego, todos los días lo primero que querían era hacer la procesión. Lo que no os podéis ni imaginar es cómo sonaba esta minicofradía.  ¡Si nos llegan a escuchar en la Escuela de Música!




Un nuevo instrumento: la corneta-embudo
Nosotros también procesionamos.


Para tratar de unificar un poco tanto ruido les asigné unas palabras-sonido para el embudo-corneta (Piiii-pa, piiii-pa,  parapiiii-pa) y otras para el pandero (Pon, pon, pon, porrom-pom-pom) y ya la cosa fue más organizada. 
Al día siguiente Marcos se presentó con su tambor, y no le importó compartirlo con los demás. También nos trajo un pequeño papón de escayola vestido con los colores de esta cofradía.  Sospecho que tendría algo que ver  con la exposición de maquetas de Semana Santa que hubo en el colegio y con Carrillo, su autor.


Hablamos de  las partes del traje  de los cofrades y la mamá de Marcos nos dejó el capillo y los guantes de Álvaro, aunque solo se lo quiso poner él. Yo creo que les daba algo de miedo. También hice con cartulina roja algo parecido a un par de capirotes, estos sí se los pusieron, y es  que  no les ocultaban la cara.

También  reparamos en que el capillo es redondo por arriba, como un círculo, pero el capirote termina en pico, como el triángulo. Para comprobarlo los colocamos sobre los tableros de las formas y comparamos.

El capillo es como un círculo.
           


El capirote es como un triángulo.





El vídeo también nos dio pie para trabajar las emociones, en este caso el miedo. Les pregunté si los papones les daban miedo y me decían que sí. Entonces les comenté que los papones no nos hacen nada, porque debajo del capirote  hay papás, mamás y niños. Y para cerciorarnos visionamos este otro vídeo, en el que los cofrades desfilan con la cara descubierta. Lucía dijo que ella sí tenía miedo, pero se agarraba de la mano de mamá y el miedo se marchaba.







En el taller de expresión plástica pintamos un papón, que ese mismo día se llevaron a casa, muy entusiasmados. Los más pequeños simplemente experimentaron mezclando colores rojos y morados.



Nosotros pintamos papones.
Nosotros experimentamos mezclando colores.
                         
















También hablamos de los instrumentos musicales típicos de la Semana Santa. Aprendimos  que para que suenen en unos hay que soplar y en otros hay que golpear. Después, con los instrumentos de la caja de música hicimos clasificaciones, a un lado la percusión (panderos, xilófonos, claves, triángulo), al otro el viento (flautas y armónicas), y nos pasamos un buen rato aporreándolos y experimentando.  Luego, yo tomaba un instrumento, lo hacía sonar ocultándolo y ellos tenían que adivinar cuál era.



Instrumentos de viento y de percusión.


En fin, dos semanas repletas de "experiencias místicas”. Para que la vivencia hubiera sido total nos faltaron unas torrijas... pero bueno, otra vez será.

Lucía Antolín.

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