viernes, 15 de enero de 2016

Así fue nuestra Navidad


Hace más de un mes que no escribo en el blog, como era mi compromiso. Algunas complicaciones a nivel personal apenas me han dejado tiempo libre. Pero bueno, ya estoy aquí otra vez.

Lo que os voy a subir hoy es un resumen de las actividades que realizamos en Navidad, y aunque parece que fue hace mucho, en realidad han terminado la semana pasada.


Los peques de la guarde os deseamos feliz Navidad



El objetivo fundamental de este centro de interés era que los niños experimentasen la alegría de la Navidad, y que conocieran algunas de las tradiciones de esta época.

Comenzamos explicando que la Navidad es un tiempo especial en que la gente está contenta porque nace un bebé. Para ayudarles a visualizarlo colocamos un nuevo mural, a través del que fuimos explicando los diferentes personajes: El niño se llama Jesús, la mamá María y el papá José. Pero, claro, en el mural se veían más figuras , ellos se sintieron curiosos y siguieron preguntando:
_ ¿Y esa niña, cómo se llama?
_ ¿Y ese niño? ¿Y qué hace?
_ ¿Y esa oveja, cómo se llama?
_ ¿Y esa otra?
_ ¿Y ese porqué tiene un caballo?
Y ahí estaba yo, asignando nombres a todos los personajes del mural y explicando que no es un caballo, que es un camello.

Y esa niña, ¿cómo se llama?  Y la oveja, ¿Cómo se llama?


También comentamos que en las familias nos juntamos con los abuelos, o los tíos, o los primos, y comemos cosas muy ricas, como el turrón y los polvorones, y nos hacemos regalos. Y, cómo estamos contentos cantamos unas canciones especiales, que se llaman villancicos, y nos ayudamos de un instrumento que se llama pandereta. 

Este año elegimos “We wish a merry christmas”, “Ande la Marimorena”, y “Canta, ríe, sueña”, de Los Lunis, que nos encanta por la simplicidad de su mensaje. Los grabamos y se los enviamos a los papás por wasap para que en casa también cantaran juntos.
Otro día presentamos las panderetas, que ellos acogieron con mucho interés.
_Es redonda_ reconoció uno de los peques.
_Y la mía.
_Y la mía.
_¡Son todas redondas!_ exclamó admirado otro, e iba examinándolas una por una para cerciorarse.

Al principio solo querían experimentar con ellas y cada uno la aporreaba a su manera, contra las mesas y contra el suelo, las ponían a rodar, se las intercambiaban, algunos las colocaban en el suelo y se subían encima… pero poco a poco aprendieron su uso correcto.

Pues eso, cada día al comenzar la jornada, armados con las panderetas, cascabeles y maracas, lo primero era cantar y bailar villancicos. Eran momentos de alegría, de jaleo, de emoción. El estribillo de nuestro villancico hecho realidad: "canta, ríe, sueña, y disfruta de verdad..." Y al terminar siempre pedían “otra vez, otra vez”. Al final todos terminábamos un poco cansados, por lo que aprovechábamos el momento para hacer diez minutos de relajación.

Una vez relajados y serenos, abordábamos las tareas programadas. 


Lo primero fue un taller para hacer bolas para el árbol de navidad con papeles brillantes, de los de envolver regalos. Se trataba de arrugar el papel con sus manitas, hasta conseguir algo parecido a una bola, en la que grapamos unos clips para poder colgarlas. Con esta actividad potenciamos la motricidad manual, y, aunque parece muy simplona, lo cierto es que no les resultó fácil. A esta edad aún no han conseguido el dominio de las diferentes habilidades manuales. Seguiremos insistiendo.


Papeles de alegres colores...
... para hacer preciosas bolas de navidad.



Lo siguiente fue colgarlas en nuestro árbol de navidad. He de decir que esta fue una de las actividades que más disfrutaron, porque poner el árbol de navidad en los hogares parece que siempre lo hacen los mayores, pero que sepáis a los peques les encanta. Lo hicieron poco a poco, can calma, sin molestarse unos a otros, disfrutando del momento, hablando de sus cosas, de que el árbol de su casa tiene luces, y una estrella grande arriba, y bolas de colores... Y cuando los papás vinieron a recogerlos se lo enseñaron con mucha ilusión. Al día siguiente también colgamos estrellas, campanas y pequeños muñequitos de peluche: un elefante, una vaca, un gato, un pato…

Yo que soy muy grande la pongo aquí arriba






Y yo aquí abajo

También colocamos un belén, un poco así, así, de niños. Teníamos dos ovejas y una gallina, y los peques les daban de comer maíz (Todavía tenemos maíz que sobró del taller del Pollo Pepe). Lo bueno es que podían coger las figuras y jugar con ellas, con la condición de volverlas a su sitio. Una mañana volvimos a escenificar la historia de Torete (pincha aquí para verla) y otro día la de Pequeño Panda, y todos los personajes fueron a ocupar un sitio en nuestro belén, porque ellos también querían ver al “bebé niño Jesús”.


Osa Rosa, Ardilla Pilla, Torete, Pequeño Panda, Osito marrón, todos querían estar en nuestro belén.

La actividad central fue una pequeña convivencia, en la que los papás cantaron villancicos con los peques y después, todos juntos, nos tomamos un chocolate calentito y unos dulces, y charlamos y compartimos nuestro tiempo con los demás. Cantar todos juntos, contribuye a estrechar lazos emocionales, y a los peques les hace felices. 

Al terminar los niños entregaron a sus padres una tarjeta navideña, en la contraportada había un arbolito que ellos decoraron con pintura de dedos y en el interior una foto en la que ellos mismos hacen los personajes María y José. Es la foto que ilustra la entrada anterior.

Aunque algunos padres lo preguntan en la guarde no hacemos función de navidad, son muy pequeños, nos trastoca las rutinas y a los peques les causa ansiedad y terminan llorando. Y eso es lo que no queremos, que ellos pasen un mal rato.
Algunos días también "trabajamos" algo la expresión plástica: pintar la pandereta con esponjas y pintura de dedos, la estrella con pincel y témpera o un arbolito con ceras verdes y punteo con los deditos impregnados.


Pincel y témpera



Ceras y pintura de dedos

Pero el acto más esperado fue la celebración del “Día del hermano mayor”. Consiste en que los hermanos de nuestros peques vienen a pasar la mañana a la guarde, a participar de nuestros juegos, nuestras canciones y nuestras actividades. Se trata de hacer que las familias perciban la guardería como un espacio que también les pertenece. 
Me consta que es un día muy esperado por los hermanos, y esta vez, como se celebró casi al final de las vacaciones, ya estaban impacientes, preguntando en casa una y otra vez qué día les tocaba venir.

La mañana trascurrió muy tranquila, los hermanos construyeron pistas de coches y de tren para los peques, jugaron con ellos, compartieron la fruta de media mañana y disfrutaron un montón. Tanto que al despedirse algunos preguntaron cuando podían volver.



Mi hermano me hace una comida y yo le ayudo



Mi hermana me armó una vía de tren.




Y a mí un parking para mis coches,.


También escribimos nuestra carta a los Reyes Magos. Bueno, lo de escribir…en realidad recortamos y pegamos juguetes de los catálogos de las tiendas, según lo que cada peque se había pedido…y que ya sabíamos que se lo iban a traer (para que no se llevasen una desilusión). En la guarde teníamos un personaje muy especial, mitad rey, mitad paje, y a él le entregaron las cartas.


¿Melchor, Gaspar o Baltasar?

Queridos Reyes Magos...


Mira, fíjate bien, a ver si me traes todo lo que me pido




Esta semana que acaba tocó recoger todos los adornos de navidad, y fue una tarea en la que participaron también con entusiasmo, y que además nos sirvió para hacer una actividad de lógica matemática, clasificaciones: en esta caja las campanillas, en esta las bolas, aquí las estrellas, en esta los peluchitos…



Bueno, así fue nuestra Navidad, alegre, serena, llena de ilusión, de canciones, de felicidad... como tiene que ser la Navidad.


Lucía Antolín

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