lunes, 6 de julio de 2015

El patio, ese lugar maravilloso donde todo es posible


Contar con un patio como el nuestro es casi un privilegio, porque nos permite multitud de experiencias. Solo hay que tener un poco de sensibilidad para "ver" todo el potencial de este espacio. Mirad:

Sentir la caricia, la textura, el color  y el olor de la hierba.













Contemplar cómo el viento de otoño mueve las ramas y echa abajo las hojas  de los árboles.





Acarrear hojas secas, olerlas, escucharlas crujir, lanzarlas al aire.






Jugar a correr, a saltar, a pillar...a ser felices.





Sembrar semillas y observar cómo nacen y crecen. 







Asistir al proceso de maduración de las fresas, y montar un picnic para degustarlas.


















Experimentar lo que es grueso y lo que es delgado.








Hacer un "tren de regaderas".






Medir nuestra fuerza y nuestra altura.


 




Mantener limpia la entrada de la casita, cual hacendosa ratita presumida.





Aprender a rodar un tronco.






Regar la tierra para atraer mariposas y perseguirlas.





Percibir la fragancia de las rosas, y las plantas olorosas.





Tumbarnos a observar los pájaros y escuchar su canto.





Comparar las hojas de distintos árboles, su tamaño, su forma, su textura.







Cultivar un jardín, responsabilizarnos de su cuidado, regarlo todos los días.


 






Asombrarnos con cada nueva flor que nace.






Observar el ritmo lento de los caracoles.




Inventar juegos nuevos.





Jugar en el arenero, con arena seca y húmeda, trasvasando, llenando, vaciando, esparciendo, apuñando, trasportando...







Descubrir que hay árboles que tienen flores, y otros que tienen frutas. 










Responsabilizarnos de recoger todos los juguetes.





Cocinar sabrosas sopas de verduras y riquísimas tartas de flores.


 


Dormir la más plácida de las siestas.







Y celebrar la más bonita fiesta de fin de curso, con mamá y papá, todos juntos  cantando y jugando como niños...¡qué maravillosa emoción!



4 comentarios:

  1. Es cierto, hay que tener una mirada especial para ver todas esas posibilidades. Me recuerda mucho a la pedagogía propuesta por
    Catherine L´ecuyer , educar en el asombro.

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    1. Gracias por tu amable comentario. El libro de L´ecuyer es una de las lecturas que tengo para este verano, pero a ella la sigo a través de conferencias y de su página.

      Saludos,
      Lucía

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  2. Hola Lucía. Soy Laura Padilla. Vaya atracón que me he dado leyendo tu blog, que he disfrutado mucho, me recordó las intervenciones que hacías en los foros de la universidad, que nos gustaba mucho leerte. Una vez el profesor José Argenis te dijo que tenías un lenguaje muy poético. Te felicito por poner en marcha nuevas metodologías, estaría bien que lo supieran nuestros profes, que cuando salimos de la Uni hay maestros valientes que se atreven con el cambio en la educación. Sigue así, desde ahora no me perderé ni un solo post.

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    1. Qué bueno verte por aquí, Laura. Sí que recuerdo el comentario de Argenis, es más, me lo tomé en serio y me estoy dedicando a escribir relato corto, pero eso es otra historia.
      Me alegra que te guste el blog, Trato de reflejar mi práxis educativa, no solo para darla a conocer a las familias de mis peques, también para que sirva de referente a otros educadores. ¿Recuerdas aquel trabajo que hubimos de hacer sobre el profesor como co-constructor del conocimiento? Pues en esa linea. De hecho, yo también "bebo" en blogs de otros educadores y maestros.

      Un saludo,
      Lucía

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