Dentro del centro de interés dedicado a los alimentos también hubo momentos para la experimentación de carácter científico.
Dice Silvia Vega en la presentación de su libro “0-3, Laboratorio de ciencias en la Escuela Infantil” que junto a la curiosidad, auténtico motor del niño, si se da una motivación adecuada que sirva de dirección, los niños serán capaces de iniciar un viaje experimental hacia una dimensión desconocida. Y eso es lo que he pretendido con la realización de dos talleres de tipo científico: uno de disoluciones y otro de mezclas. Y digo científico porque la observación, la experimentación, la investigación y la deducción son procedimientos que los peques han tenido que poner en escena para realizar estos talleres.
Taller de disoluciones. Con azúcar y sal gorda. O quizá debería decir taller de sabores.
Como este tema es muy largo, lo iré subiendo por partes, para que no resulte muy pesado de leer. Casi cuatro semanas hemos dedicado a aprender sobre los alimentos, y he tratado de que fuera un aprendizaje sobre todo experimental y multisensorial. Lo dijo Arisóteles, “Nada se queda en el cerebro que no haya pasado antes por los sentidos”.
Comenzamos, como siempre, con el mural que introduce cada nuevo tema. Esta vez refleja una familia comiendo, lo que nos da pie para hablar de los alimentos que vemos, lo que le gusta comer a cada uno, el comportamiento en la mesa, los hábitos de autonomía, etc. Estas ideas se reforzarán más tarde a través de los cuentos.
Hábitos de autonomía entorno a los alimentos y las comidas
Dada la proximidad de fechas, en esta entrada voy a reflejar las actividades realizadas estas dos semanas pasadas, dedicadas al Día del Libro y al Día de la Madre.
Todos sabéis que este año se celebra el cuatrocientos aniversario de la muerte de Cervantes. Por eso dedicamos una semana a rendir nuestro pequeño homenaje al autor español más reconocido y conocido a nivel mundial, y a su obra más leída y traducida, El Quijote.
Los dos primeros días de la semana los dedicamos a conocer a los personajes principales. Naturalmente que no narramos la obra completa, sino que nos centramos en el episodio de los molinos de viento.
De nuevo el cuento "La casita de chocolate" fue protagonista del centro de interés dedicado a conocer la casa, sus dependencias, las actividades que en ella realizamos y la relación con el día y la noche, la grafía y cantidad asociadas el número dos, etc. El cuento es este, aunque la grabación es del curso pasado el contenido es el mismo y la forma de contarlo tampoco ha cambiado mucho:
Ya os comenté anteriormente que el centro de interés del invierno, programado desde principios de curso, no se realiza hasta que en el entorno hay signos bien visibles que muestran a los peques esa realidad. Por eso en cuanto bajaron las temperaturas y cayó la primera nevada, ya era el momento de abordarlo.
En la entrada anterior ya describí las actividades realizadas (pincha aquí para verlo), y quedé en dar una explicación más detallada de la actividad “Cubitos de colores”.
A la semana siguiente de navidad, pasé por delante de una guardería y vi las cristaleras decoradas con motivos invernales: copos de nieve, muñecos, casitas nevadas. La estética desde luego era muy agradable, pero, me pregunto si toda esta decoración realmente puede trasmitir a los peques la idea del invierno. Sinceramente, creo que no.
En muchos centros infantiles abordan la nueva estación sin que en el ambiente haya cambios visibles, tanto en la meteorología como en el paisaje natural. Ya dije en la entada anterior que en nuestro centro pareciera que vamos retrasados con respecto al calendario a la hora de “estudiar” los diferentes temas, y expliqué el porqué.
Por eso, el tema del invierno, aunque programado con suficiente anterioridad, no lo ponemos en marcha hasta que no nieva. Y por fin, después de que nuestros peques hubieran presentido la nieve, la dama blanca, hermosa y fría, una noche de invierno se dedicó a cubrir todo con suaves y delicados copos.
El fin de semana de carnaval, me encontré con una compañera de profesión, y, al amor de un café, conversamos sobre diferentes aspectos de nuestro trabajo. Me comentó las actividades que ella había realizado en su Escuela Infantil relacionadas con el carnaval: pintar antifaces, pegar gomets en láminas de un payaso, una fiesta en la que los peques iban disfrazados de casa…Le pregunté qué objetivos estaban trabajando y me dijo que bueno, que ella iba planteando actividades relacionadas pero sin objetivos concretos, solo experimentar y disfrutar con la actividad. Esto en sí ya es una excelente motivación, pero creo que, además, se puede aprovechar para introducir otros objetivos pedagógicos. Al menos así lo hacemos en nuestro centro infantil.
El pasado miércoles, miércoles de ceniza, con la retina de los peques aún poblada de payasos, hadas, animales y toda la retahíla de personajes carnavalescos, decidimos sacar unos cofres con elementos para disfrazarse y dejarlos en el suelo, delante del espejo, de forma que los niños pudieran manipularlos libremente. Algunas mamás nos habían comentado que los peques no habían querido disfrazarse, y no me extraña. (Si pincháis aquí encontraréis un articulo muy interesante que explica el porqué). Pero yo quería observar qué sucede si en lugar de medio-engañarles-obligarles a ponerse un disfraz que nos parece simpatiquísimo, pues simplemente les dejamos hacer.
Y así, para nuestra sorpresa, comenzaron a ponerse cosas, combinándolas como mejor les parecía, según sus propias ideas e intereses, aunque no tuvieran mucho sentido: un pollito con túnica de payaso, un parche de pirata con una capa de Caperucita, una peluca de payaso con unas alas de mariposa...
Hoy los peques han estado raros. No estaban cansados como otros viernes, ni protestones ni guerreros, estaban…raros. Mimosos, sensibles, llorosos. Creo que, en lo que va de curso, es el día que más carantoñas, besos y abrazos hemos repartido. Cogíamos a uno en el regazo y se acercaban otros dos: “y a mí también, y a mí también”. Y se nos metían entre las piernas para acotar un espacio para ellos, queriendo sentirse así destinatarios únicos de nuestros arrumacos. He terminado meciendo a Valeria mientras le cantaba la nana de cuando era bebé: “Pajarito que cantas en la laguna, no despiertes al niño que está en la cuna.."
Hoy tocaba jugar con los balones: chutar, lanzar, pasar, encestar… pero se tropezaban unos con otros a lo tonto y hubo que aplicar más de una ración de Arnidol. “¿Pero qué les pasa hoy?”, nos preguntábamos. Al final hemos decidido aparcar las actividades programadas y dejar fluir la mañana, siguiendo sus ritmos, siguiendo al niño.
Cuando comienza un nuevo trimestre, también se plantean nuevos objetivos educativos en cada una de las áreas del Currículo, pero antes es preciso revisar si todos los alumnos han alcanzado los objetivos educativos del trimestre anterior. Bueno, pues repasando y actualizando anteriores aprendizajes hemos detectado que uno de los peques no acaba de reconocer el color amarillo y tiene alguna dificultad con las clasificaciones.
A la vuelta de las vacaciones hay que darse un tiempo para volver a retomar las rutinas y el ritmo de trabajo. Los peques han estado en casa, todo el día con su familia más los allegados, disfrutando de ese ambiente tan especial que los hogares rezuman en navidad, y es lógico que no tengan ninguna gana de volver. Además, en esos días se han acostado y levantado tarde, han comido a deshoras, están más consentidos, y, en general pierden el ritmo de actividad que tenían antes de las vacaciones. Se puede decir que es una semana de readaptación.
Si esta semana ya es un poco complicada de por sí, para nosotros en esta ocasión lo fue aún más, pues tuvimos que despedirnos de nuestra querida Manuela. Ella y sus papás han sido unas víctimas más de la difícil situación económica que atravesamos y se han visto obligados a irse afuera de España buscando un futuro mejor. Para que el aterrizaje de Manuela en otro país tuviera el menor impacto posible, sus amiguitos le regalaron un álbum con más de cien fotos, de los momentos más significativos que este año de convivencia hemos tenido. (Un álbum que ya sabemos que todos los días allí, en su nueva casa, mira y remira, y comenta junto a mamá). Al despedirnos se nos han saltado las lagrimas, y los peques, en días sucesivos han preguntado por ella con frecuencia.
El álbum de Manuela
Después de Navidad el centro de interés no podía ser otro que los juguetes. Los Reyes Magos habían llegado cargados de regalos, de ingenuidad, de felicidad. Y se llevaron el pañal de Leyre y el chupete de Valeria. Con los juguetes nuevos llegaron también ilusiones renovadas, entusiasmo al descubrir nuevas posibilidades de juego, preferencias insospechadas. Por eso, aprovechamos ese contento general para realizar una actividad muy, muy especial: "Yo te dejo mi juguete".
Hace más de un mes que no escribo en el blog, como era mi compromiso. Algunas complicaciones a nivel personal apenas me han dejado tiempo libre. Pero bueno, ya estoy aquí otra vez.
Lo que os voy a subir hoy es un resumen de las actividades que realizamos en Navidad, y aunque parece que fue hace mucho, en realidad han terminado la semana pasada.
En la segunda parte de este centro de interés dedicado al otoño, nos centramos en las frutas y frutos de la estación. Os lo van a narrar los peques:
La primera semana del mes comenzó con la historia de Tana, la castañera. Es un cuento muy apropiado para esta época, que además nos habla de la amistad y el perdón. Lucía nos había enviado al whatsapp este vídeo contando el cuento, para que fuéramos disfrutándolo durante el fin de semana.
Aunque oficialmente el otoño comienza en septiembre, nosotros no hemos comenzado este tema hasta hace dos semanas. La finalidad de este centro de interés es que los niños perciban los cambios que en el entorno se producen con el cambio de estación. En esta edad, los aprendizajes tienen que ser muy ligados a la realidad, porque apenas han desarrollado el pensamiento simbólico, por eso para hablar del otoño es preciso que en el exterior los signos otoñales sean muy perceptibles.
Ya hemos terminado el taller del Pollo Pepe, aunque Pepe va a seguir con nosotros todo el curso (y creo que el resto de nuestra vida).Vane y Lucía nos han leído muchas, muchas veces este cuento y ya nos lo sabemos de memoria, pero aún así nos gusta seguir escuchándolo una y otra vez. Y, además ahora, nos lo leen en inglés.
Ahora Pepe nos acompañará todos los días, como un amigo más de la clase, en un mural gigante que hemos realizado entre todos y hemos colgado en la pared. ¡Mirad qué grandote!
El día que lo pintamos fue muy emocionante, porque era la primera vez que pintábamos con brocha y témpera. Estábamos tan concentrados y tan calladitos que se podía escuchar una mosca. Bueno, de vez en cuando Israel decía ¡Cómo me
gusta pintar! Y Yoel le contestaba -Yo también pinto, yo también pinto. ¡Que ganas de volver a pintar con las brochas!
Brochas y témpera
Otro día, haciendo pellizquitos de plastilina rellenamos las patas y el pico. Esta actividad es para desarrollar la motricidad fina, dicen Lucía y Vane. Pero nosotros creemos que es para que nuestro pollo Pepe pueda comer toda la cebada, trigo y maíz que él quiera.
Rellenamos el pico con plastilina
Una mañana hablamos de cómo es un pollo y, haciendo una comparacióntratamos de encontrar semejanzas y diferencias
con los niños. Resultó que Pepe tiene dos pies como los nuestros, pero se llaman patas, y también dos ojos, pero cuando le buscamos las orejas y las
manos no se las encontramos.
También conversamos sobre si el pollo habla con su mamá, la
gallina Clotilde, y resultó que sí, que el pollo para hablar con su mamá lo que
hace es piar, y la mamá le contesta cacareando. Lucía y Vane nos enseñaron cómo lo hacen y después querían que nosotros lo imitáramos. Seguro que se esperaban que la clase se convirtiera en un gallinero alborotado, cacareando y piando a voz en grito, pero no, resulta que no, que hacer "cocococó" todavía nos resulta un poco difícil. Bueno, menos a Iris, que es muy deshinibida y nos hace una gallinita tan simpática queterminamos riéndonos.
Por fin pudimos saber qué es lo que come Pepe, pero saberlo
de verdad de la buena, no solo de palabra. Porque, ¿qué es maíz, o cebada, o trigo? A ver cómo se
lo explicas a un niño que no la ha visto nunca.
Pues ya lo sabemos. Y todo gracias a la mamá de Samira que nos trajo de
su pueblo unas mazorcas de maíz. Lucía las puso a secar al sol porque aún estaban
un poco verdes y las semillas no se soltaban. El día que las desgranamos estábamos muy, muy concentrados, tanto que no
dejamos caer ningún grano fuera de las bandejas. Después repetimos varios días esta
actividad, perfecta para desarrollar la motricidad fina. Y al final, cuando ya
habíamos pelado las mazorcas, Julia se quedó mirando los troncos y dijo: mira, solo quedan
los huesos.
¡Vaya concentración!
Solo quedan los huesos
Una mañana, juntando los granos de todas las bandejasllenamos una bandeja más grande y Lucía quiso que razonáramos si había mucho o poco maíz. Pero no hicimos ni caso, porque lo que realmente nos interesaba era meter las manos una y otra vez dentro, echar los granos al aire y disfrutar de esa novedosa y maravillosa experiencia sensorial. Y es que manipular materiales continuos resulta de un gran atractivo para los peques.
Bueno, al final quedó el suelo sembrado de granos, así que sacamos los cepillos y los recogedores y entre todos, disputando porutilizarlos, tratamos de dejar el suelo barrido. Limpiar es una tarea muy entretenida y dice Lucía que lo haremos muchas veces a lo largo del curso. Aunque resulte más trabajoso dejarnos limpiar a nosotros que hacerlo ella, se trata de conseguir que nos acostumbremos a trabajar en entornos ordenados y limpios, y a adquirir la responsabilidad de que cuando ensuciamos algo hay que lavarlo después.
No quedó ni un grano
Al día siguiente en otra bandeja nos enseñó cómo son las semillas del trigo, la otra comida de Pepe. Y esas sí que son pequeñas pequeñísimas, tanto que se nos escurren entre los dedos. Otra vez nos pidió observar las bandejas con atención, para saber cuántas semillas había en cada bandeja. ¿Cómo que cuántas? No penséis que teníamos que contarlas, lo que hicimos fue comparar las cantidades y deducir en qué recipiente había muchos granos y en cual había pocos. Pero ese es un problema muy fácil.
Mucho maíz, poco trigo
Meter las manitas en el maíz, ¡qué divertido!
En el libro, las imágenes grandes del pollo Pepe, de color amarillo, destacan sobre un fondo de color azul intenso. Estos dos colores nos sirvieron para iniciarnos en otra habilidad matemática, la clasificación, separando en diferentes bandejas piezas de construcción de los dos colores. Y hasta el más peque de los peques, que es Jorge, supo hacerlo. Luego, jugamos un rato con las piezas e hicimos torres altas.
Aquí las amarillas, aquí las azules
Y ahora, torres
Una de las actividades más complicadas fue la realización de puzles. Lucía la profe, preparó varios puzzles en cartón duro, algunos de dos piezas y otros de tres y cuatro partes. Al principio, con solo dos piezas, era relativamente fácil resolver, pero cuando pasamos a trabajar con tres piezas, ¡ufff! la cosa se complicó. Y no te digo con cuatro...seguiremos intentándolo.
Lo conseguí.
A mí me sobra una cola
Otro concepto matemático que aprendimos a través de los colores fue igual-no igual.Lucía nos presentó varios pollos de color amarillo, que eran todos iguales. Pero de repente, no sabemos de dónde salió, apareció un polloPepe blanco, sí blanco. Y ese, pues claro, si es blanco ya no es igual que nuestro querido Pepe.
Un pollo no igual
De nuevo volvimos a experimentar con el color. Lucía la profe nos dio una hoja con una imagen de Pepe, era grandote y con la barriga bien llena, tumbado patas arriba. Pero, ¿dónde están las patas? No tiene, no están, no hay patas, decíamos nosotros. Pues se las vamos a hacer. Eso sí que fue divertido, nos embadurnó la mano de pintura de color naranja, después las colocamos sobre el dibujo, apretamos y...¡oh! ¡Las patas!
Primero una mano...
Y después la otra
Ya tiene sus enormes patas
Pero lo que más nos gustó de todo fue dar de comer a Pepe. Porque Pepe siempre tiene hambre, y a nosotros, que le queremos mucho, nos daba pena. Así que con una cucharita le íbamos metiendo granos de maíz en el pico, y el muy glotón se lo tragaba todo.
Nosotros te damos de comer, Pepe
¡Pero qué tragón eres!
¡Ay Pepe! Ya te lo dice la canción, no comas tanto, que te pones muy gordo y no das ni un salto. Y nosotros te queremos mucho, pero mucho, y no queremos que te pongas malito.
Normalmente, en educación las actividades no se
improvisan, sino que forman parte de un proyecto más general y responden a
objetivos concretos. Pero, aveces, se
dan situaciones que hay que aprovechar, porque la emoción y el entusiasmo que
provocan ofrecen un potencial inusitado para el aprendizaje, y es preciso dejar
a un lado la programación y explotar lo
más posible tal circunstancia. Es lo que sucedió el viernes pasado.
Mariposa colibrí
Al abrir la
puerta para recibir a Jorge, se nos coló dentro una mariposa colibrí. Entre su
madre y yo la capturamos, con cuidado de no dañarla y la colocamos en un tarro
de cristal. No es una mariposa bonita ni que destaque especialmente por sus colores, pero más tarde, cuandose la
enseñé a los peques, el asombro que les causó fue indescriptible. Me rodearon y
solo escuchaba decir, "a ver, a ver, yo quiero ver..."
La mariposa, un
poco aturdida, prisionera en su cárcel de cristal, se mantenía en el fondo del tarro, pero al agitarlo se activaba
y revoloteaba en el interior, extendiendo las antenas y la espiritrompa. Con su súbito movimiento,
algunos niños se sobresaltaban y se echaban hacia atrás,otros daban
grititos de entusiasmo, estos la miraban fascinados, aquellospretendían tocarla y algunos más se miraban
entre sí, temblorosos,como queriendo
trasmitirse entre ellos toda la emoción que en ese momento sentían.
¡Oh, vuela, qué emoción!
Ante tanto interés decidí “ampliar”la experiencia y saqué la lupa.Les pregunté si sabían qué era y Leyre me
arrancó unas sonrisas cuando me contestóque una sartén, y después, que un espejo. Entonces les expliqué que la
lupa sirve para ver las cosas pequeñas un poco más grandes. Abrí el tarro y la
coloqué encima, a modo de tapadera, para que observasen la mariposa a través de
ella.
Uno a uno fueron pasando por el improvisado laboratorio. El silencio
mientras observaban ponía de manifiesto la expectación que les suscitaba. Y
como también querían manejarellos solos
la lupa, con el consiguiente riesgo de retirarla de la boca del tarro y que se
nos escapara la mariposa, lo que hice fue volver a taparlo y sacar otro tarro con los “bichos
de reserva”. Que nadie se alarme, no tenemos un criadero de bichos, se trata de
un par de grillos y dos mantis religiosa, que tengo medio disecados, esperando
una ocasión como esta, para enseñárselos.
Así se pasaron un buen rato, manejando la
lupa, observando los insectos, con cuidado de no tirarlos, preguntando cómo se
llaman, quien los cogió, porqué no se mueven…disfrutando de la experiencia,
conociendo la naturaleza en la medida en que su mente puede procesar esta
información y esta experiencia.
Y este, ¿porqué no se mueve?
Más tarde en el patio, Nachete me pidió la lupa para ver más
bichos, lo que me indica que ya han comprendido la funcionalidaddel instrumento, y, sobre todo, lo que más me
entusiasma, en mis peques ya se ha despertado un rudimentario espíritu
científico-investigador.
Hoy de nuevo sacamos la lupa al patio, y los chiquillos buscaron
insectos en el suelo y hormigas trepando por el tronco de los árboles, observaron una pluma que encontraron debajo
del pino y también un capullito del rosal. Iban de un lado para otro y con mucho entusiasmo aplicaban la lupa a cualquier cosa,
intentando descubrir vete tú a saber qué. Además,
como solo tenemos una y la querían manejar todos, este hecho sirvió para trabajar habilidades sociales como
pedir por favor, dar las gracias, esperar el turno, conformarse, etc.
Insectos en el suelo
Hormigas trepando por el tronco
El capullito de una rosa
La pluma de una paloma
Alguien puede pensar que lo mejor que hubiéramos podido
hacer era liberar la mariposa. Y sí que estuvo en mi mente esa posibilidad, pero
decidí conservarla porquecon el frío
que estaba haciendo, en el exterior no iba a durar mucho.
En los primeros días de curso hemos contado a los peques el
cuento del Pollo Pepe. Es una historia que gusta mucho a los niños, por su sencillez y fácil comprensión, y por lo atractivo de sus ilustraciones. Se trata de imágenes grandes y con
movimiento (pop-ups ), que ocupan dos
páginas, sobre fondo plano, de pocos colores, muy vivos y contrastados. Pero lo que
realmente les gusta es la sorpresa final del cuento, un gran desplegable en el
que se compara el tamaño del pollo Pepe con su mamá la gallina. Mirad esta
foto, observar sus caritas, su expresión lo dice todo.
La verdad es que este libro
es un auténtico best-seller infantil, que desde que se publicó hace ya catorce
años ha vendido más de un millón de ejemplares. El pollo Pepe es conocido en
medio mundo, y nuestros peques no iban a ser menos. Pero como muchos papás aún no lo conocéis, aquí está. (Bueno, nosotras lo contamos con un poco más de entusiasmo).
JUSTIFICACIÓN: Como es un personaje tan
querido, lo he elegido para protagonizar los primeros talleres, introduciendo actividades
que poco a poco nos ayudarán a adquirir rutinas y ritmos de trabajo.
OBJETIVOS:
·Adquirir autonomía progresiva en actividades
habituales.
·Relacionarse con los demás.
·Reconocer y expresar emociones.
·Recrear un texto literario con actitud de
disfrute.
·Indagar en el medio físico, manipulando
elementos e identificando sus características.
·Aplicar la coordinación óculo-manual en
actividades de la vida cotidiana.
·Iniciarse progresivamente en las habilidades
matemáticas.
·Reconocer y discriminar sonidos.
·Iniciarse en la escucha y comprensión del idioma
extranjero.
·Desarrollar la motricidad fina.
CONTENIDOS:
·Disfrute de la escucha de cuentos y pequeñas
poesías.
·Interpretación de emociones.
·Experimentación de sentimientos de empatía.
·Manipulación de materiales para la expresión plástica.
·Uso del color amarillo en actividades de
expresión plástica.
·Discriminación auditiva, sonidos que emiten el
pollo y la gallina
·Interpretación de canciones.
·Cuantificadores básicos: Mucho-poco.
·Iniciación al idioma extranjero, inglés.
·Personajes de un cuento y sus características.
·Comparación de propiedades de los objetos: Grande-pequeño.
·Número 1. Cantidad y grafía.
·Manipulación de materiales continuos.
·Actividades de clasificación.
·Recitado de poemas, acompañando al docente.
·Resolución de puzles sencillos
ACTIVIDADES:
·Narración del cuento.
·Mural gigante del Pollo Pepe.
·Estampado de manos.
·Resolución de puzles de dos piezas del pollo Pepe.
·Reconocer , nombrar e imitar el sonido que emite
el pollo y la gallina.
·Semejanzas y diferencias entre el pollo Pepe y un niño.
·Canción del pollo Pepe.
·Escucha del cuento en ingles.
·Motricidad fina: desgranar maíz.
·Manipular y reconocer semillas de maíz y trigo.
·Comparación de cantidades: mucho maíz, poco
trigo.
·Comparar tamaños: la gallina grande, el pollo
pequeño.
·Discriminar
y clasificar por colores:
Amarillo-azul.
·Reconocer necesidades fisiológicas: hambre.
·Actividad empática: dar de comer al pollo Pepe. La canción les gusta mucho, ya se la saben de memoria y la cantan en cualquier ocasión. Sé que en casa también, que ya me lo habéis comentado. Ahora os toca aprenderla a vosotros, papá y mamá. Luego la cantáis todos juntos, a los peques les sorprende que sus papás sepan las canciones de la guarde y les encanta que cantéis con ellos. Además, cantar juntos contribuye a potenciar los lazos afectivos.
El enlace que aquí os pongo corresponde a un vídeo en galego, pero la transcripción es esta:
El pollo Pepe come
mucha cebada,
por eso la barriga,
la tiene hinchada.
Pollo Pepe,
no comas tanto,
que te pones malito,
y no das ni un salto.
El pollo Pepe come
granos de trigo,
los mete a puñados
con su gran pico.
Pollo Pepe,
no comas tanto,
que te pones malito,
y no das ni un salto.
El pollo Pepe come
mucho maíz,
y sus enormes patas
me hacen reír.
El pollo Pepe llama
a su mamá,
viene cacareando,
qué grande está.
Pollo Pepe,
no comas tanto,
que te pones malito,
y no das ni un salto.
Por cierto, a la mamá del pollo Pepe la hemos llamado Clotilde. En días sucesivos, a medida que realicemos el resto de actividades iré colgando la información.